miércoles, 11 de agosto de 2010

“La” pornografía XXX: una ventana abierta a nuestro closet.

 Sigmund Freud informó de  las experiencias visuales de Serguei Constantinovich Pankejev  apodado “El hombre de los lobos”. Serguei cuando era niño soñó con una ventana  a través de la cual veía lobos, el sueño fue cercano al momento en que vio por la ventana de sus ojos a sus padres manteniendo un coito a tergo. Lacan observó  en “El arrebato de Lol.V-Stein” – novela de Margarite Duras- que la protagonista accedió a su erótica al observar por una ventana las actividades eróticas de su  hombre con otra mujer. Las fantasías fueron pensadas en psicoanálisis como una ventana que permite acceder a nuestros deseos eróticos.
 En la actualidad, en plena era de la modernidad o posmodernidad, aparece en el curso de los  análisis un relato semejante: tal o cual psicoanalizante, sea de l a identidad sexual que viva, relata que en soledad o con su pareja ve películas pornográficas.
La vista de esas películas en los encuentros eróticos es vecina o ocupa el  lugar de las fantasías. Las fantasías al respecto tiene una abertura: son la ventana al mundo real del objeto erótico. Objeto que pone en juego las pasiones en el lecho –o donde sea. Esto es un fenómeno que solo en tiempos recientes  es compartido. Indico: compartido socialmente, en el país se han abierto cadenas de sex-shop legales, abiertas a determinado público. Subrayo: las restricciones de acceso a esos comercios no son mayores ni menores que las que se aplican en las salas de exhibición de películas sean o no calificadas de pornográficas.
La pornografía dejó el circuito clandestino, ya no es necesario pertenecer a él para obtener esos materiales, en algunas ciudades se las puede adquirir en el estanquillo de periódicos junto a las clásicas revistas del género se ofrecen películas en formato DVD. La videocasetera su pasaje al reproductor del DVD e incluso la distribución de copias “piratas” ha logrado un hecho: se ha democratizado el acceso a los filmes pornográficos.
Los hoteles de paso para encuentros  eróticos  ofrecen películas para ver en el cuarto o anuncian que esa TV da acceso a canales de sexo directo. Canales tres equis “XXX” ¿Seguirá siendo una incógnita ese género? ¿Cuál es su actual incógnita?  Algunos moteles ofrecen un sistema de vídeo cámara que registrará las actividades corporales de los alojados. Existen habitaciones especiales cubiertas de espejos. La erótica del  mirar localiza esos componentes para su despliegue.  La pasión se desplaza del sexo a  la erótica del mirar que puede conducir a ciertas cumbres del gozar más.
En la actualidad las películas con escenas de sexo explicito, calificadas con las letras “XXX” han dejado de lado el misterio de la clandestinidad o la privacidad del erotismo. Los jóvenes, y los no tan jóvenes, mantienen encuentros no solo para bailar o tomar sino también para ver esos filmes en espacios compartidos por diversas identidades sexuales. La pornografía ha dejado de ser el monopolio –si es que alguna lo fue- de quienes se calificaba como degenerados o perversos. Esos filmes han dejado ser pervertidores pues verlos está difundido entre tirios y troyanos.  
El filme pornográfico hizo estallar la discriminación entre los sexos:  no solo hay películas  destinadas solo a los “hombres”, sino que además ya están desde hace tiempo películas porno destinadas a las “mujeres”. Se añade que hombres y mujeres suelen verlas juntos. Esas películas abren interrogantes: son una ventana al closet de la intimidad erótica. Mostrando algo del orden de una incógnita –sea con una o varias “X”: una erótica íntima sin referencia a la visión establecida como la “natural o normal” de la división de los sexos. Formulemos preguntas: Cuando en un encuentro erótico  se ven esos filmes  ¿Cuántos son los participes de la escena? El filme participa en la producción de una visión borrosa de los sexos, se pierde la distinción entre los protagonistas y sus  géneros, se mezclan actores del filme con quienes lo están viendo ¿Cuáles son los géneros que efectúan el ejercicio? ¿A quién pertenecen esas identidades fugaces producidas por la visión de esas películas?
Avancemos algunos pasos: las películas con prácticas eróticas entre mujeres son vistas por hombres y mujeres; ese público ¿A qué genero pertenece o se trata de un público donde el género ya no cuenta? y solo cuenta la mirada erótica. Un dato curioso, las películas con actividades lésbicas atraviesan los géneros, mientras las películas con actividades de hombres homosexuales por el momento quedan circunscriptas a esas comunidades ¿A qué se debe esa diferencia?  Por último: así como han aparecido espectáculos de strip tease destinados a las mujeres –ver el filme Full Monty (1997)-, varias analizantes relatan reuniones con sus amigas para ver esas películas y comentar sobre acciones, ejercicios, formas y tamaños del erotismo. La erótica, pornográfica o no, en su reiteración, una vez y otra vez y …, no deja de ofrecer incógnitas.
¿Será que los filmes pornográficos revelan un cambio de las intimidades eróticas cuando quedan alejadas de la camisa de fuerza de las identidades sexuales? Es solo una pregunta.

Alberto Sladogna